Según antiguas leyendas celtas, Tirnanog - La tierra de la eterna juventud,

es una isla mágica donde se puede ser feliz por siempre.


Creando Tirnanog es nuestro intento, casi como un susurro, de contar la vida de artesano.
De puntitas de pie, y sin pedir permiso, inventamos nuestro Tirnanog con lo que hacemos.




Modelando duende macizo

 Una genial idea de nuestra clienta Vanesa! Un duende gigante, macizo, sosteniendo un pizarrón para decorar su local (y aprovechar el pizarrón para anotar frases, promociones...).

Primer problema: Tenía que medir no menos de 80cm..... mmmm....

Primer paso: pensar! No importa cuántos modelados hayas realizado. Desde el duende más pequeñito hasta el más monstruoso, todos, sin duda, necesitan pensarse. Esto implica, primero, imaginar al ser terminado. Y, segundo, empezar retrocediendo a desarmarlo mentalmente. Cada ser mágico que uno crea es único. Implica desafíos, aventura, coordinación. Y sólo haciendo este primer paso con paciencia hace que el resto de los pasos se resuelvan solos.

Segundo paso: (siempre, definitivamente!) estructura de alambre galvanizado reforzado!
 La planta de los pies la resolvimos con dos rodajas de madera, para que fueran lo más lisas posibles. Esfera de telgopor en la cabeza... y bualá! (no, mentira, todavía no parece ser lo que tendría que ser!!!!)

Toda la estructura, pies, piernas, cuerpo, brazos... todo, lo llenamos con papel de diario bien prensado con cinta de papel. Así le damos volumen y vamos marcando una primera aproximación de forma.

Tercer paso: endurecer!!!
Si existe algo más complicado, molesto y pegajoso de hacer es justamente este paso!


Con papel maché recubrimos toooodoooo el duende. Esto implica: ensuciarse, dejar secar, ensuciarse de nuevo, dejar secar... ensuciarse un poquito más... y así!

Por suerte, en cuanto este paso empieza... viene el másssss lindo!
Cuarto paso: por fin... MODELAR!!!!!
Nosotros utilizamos porcelana fría blanca, sin teñir. Especialmente en trabajos de gran tamaño. El primer motivo es que implica mucha cantidad de masa, y sería todo un inconveniente encontrarse que el color con que uno preparó una pierna no alcanza para la otra. Y el segundo motivo, y el más estético, es que al pintarlo después podés generar muy buenos efectos de luces y sombras.

 Y es en este momento donde  los pasos ya no existen más. Quería ser ordenada, pero me fue imposible. Porque este duende implicaba todo un desafío: colocarle un pizarrón. Y para ello, tuvimos primero que pintar pies, piernas y remera, así el pizarrón después no nos complicaba con ciertas partes que iban a quedar incómodas.

 Entonces sí, una vez colocado el pizarrón, hacer las manos, después las mangas y por último el chaleco.
Aclaración aparte: vieron qué divino pizarrón!!!! Compramos un marco de pino y encargamos el cuadrante de pizarra del tamaño. Y le dimos una pátina imitando las vetas de la madera.

Esta soy yo, modelando el rostro. Tengo que reconocer que por suerte la foto no salió muy luminosa, así no tengo tanta verguenza de admitir que, cuando estoy trabajando, no sólo no tengo nada de fotogénica, sino que mi vestimenta y mi peinado no son de lo mejor.


 Ya está casi terminado. Pintarle la piel, cara y manos. Colocar detalles de luz y sombras en la ropa... Todo antes de agregarle cabello.


Ahora sí! Paso final: Sacarle muuuchaaas fotosss!!!! Porque cada creación es como un pequeño hijo.

El duende de Vanesa (prometo preguntarle qué nombre le puso!).

Cabello de piel sintética. Gorro de alambre. Sombrero en punta con parche de porcelana. Y una carterita en porcelana que le cuelga de costado para guardar las tizas!!!


Ojalá les haya gustado!!!!!!!!