Según antiguas leyendas celtas, Tirnanog - La tierra de la eterna juventud,

es una isla mágica donde se puede ser feliz por siempre.


Creando Tirnanog es nuestro intento, casi como un susurro, de contar la vida de artesano.
De puntitas de pie, y sin pedir permiso, inventamos nuestro Tirnanog con lo que hacemos.




Video-tutorial de rostro de duende

Paso a paso del modelado del rostro de un duende.


Material: porcelana fría.
Elementos necesarios: esfera de telgopor, ojos o similar, cola escolar, bolillo (o punta de lápiz), esteca fina... y mucha imaginación!!!

Preparándonos...

Hola amigos de la magia!
Como están? Nosotros... cansados!!! La época más linda del año se acerca, y con ello los pedidos (y los pedidos para nosotros mismos también!).

Estamos haciendo un poco de todo... souvenirs de atrapasueños, brochecitos con mariposas para un primer añito, duendes por mayor que se van a Lago Puelo y algunos más que se mudan cerquita, para Villa del Parque.
El lunes terminamos souvenirs de libretitas con lápices de haditas y duendes. Ayer entregamos unos atrapasueños turquesa para un 15 que quedaron super dulces e invitaciones a tono con plumita y todo! Y mandamos encomienda a Río Tercero.
Y mañana al mediodía, preparamos un par de cajitas y nos vamos a Valeria del Mar a abrir el gazebo!

Estos son los días más largos de todos! (pero rinden como los más cortitos).
Tengo seis duendes de las profesiones que terminar antes de irme, y como ya hice tres caritas, y son la una de la mañana, pasé a saludarlos antes de terminar las otras tres. Me queda el oficinista, el médico y el maestro. Los tres tienen trabajo mañana!!! ;)

Nuestro taller se mudó al living por el momento... se nos llenó de papel de burbujas y cajas, así que la compañía de alguna película nos mantiene despiertos hasta más tarde. La mesa ratona de ciprés está repleta de llaveros e imanes secándose. Mientras que el bahiut que con dedicación diseñamos... esconde duendes articulados con manos recién hechas entre los pocos objetos decorativos que no pude guardar para la ocasión.
Me río de los meses que pasé buscando cada detallecito para el living comedor!!!

Ahora sí, yo por mi parte, a imaginarme más sonrisas en porcelana. Ustedes?
Mágicos besos!!!


  
PD: después les mando fotos de cómo está Valeria en primavera (si es que la lluvia me lo permite!!!)

Por qué creer

Porque cuando era una niña, que creía en todo y en todos, la vida era mucho más sencilla y más bonita.
Porque cuando creí, fuí mejor persona.

Porque no me creo tan importante como para suponer que lo que veo y lo que toco es lo único que exista.
Porque le reservo al mundo un lugar mucho mejor que el espacio que el mundo me da a mi.

Porque es lo único que jamás podrán prohibirme.
Porque no habrá ley ni castigo para ello.
Porque, aunque no tenga hechos para probarlo, nadie tampoco tendrá nunca hechos para negarlo.

Porque creyendo puedo sentir que todo es mucho más mágico de lo que parece a simple vista.
Porque cuando cierro los ojos, puedo seguir viendo.
Porque también creo en millones de cosas que no puedo palpar.
Porque creo en el amor, en la bondad, en mis sueños, en los sueños de los demás.

Porque jamás voy a permitir que maten mi imaginación.
Porque el único asesino de mis ideas soy yo misma.
Porque me doy la oportunidad.

Porque para creer no necesito nada, me alcanza el sueldo,
 no me lo prohibe mi edad, ni el lugar en donde viva,
ni las cosas que no tengo.

Porque es fácil y sencillo.
Porque no necesito diplomas, ni conocimientos previos, ni idiomas.

Porque cuando me permito creer, mi rostro sonríe.
Porque cuando veo a los niños que creen, me da envidia.
Y cuando veo a los niños que ya no pueden creer, siento que el mundo está eligiendo un camino equivocado.

Porque me emocionan algunas canciones, algunas poesías,
algunas palabras que me hacen cosquillitas en el alma.
Porque me da alas.

Porque ya me cansé de los adultos que se creen adultos por el sólo hecho de no creer en nada.
Porque me da pena la gente que supone que ya no quedan salidas.

Porque todavía no hipotequé mi alma.
Porque todavía conservo la capacidad de asombrarme.

Simplemente, porque creer, me hace feliz!


Vida de artesano

La mejor de mis poesías no es más que esta. Soy una amante empedernida de las palabras. Y tal vez jamás pueda colocarlas de tal modo que simbolicen exactamente lo que siento, pero si existe una manera imperfecta de hacerlo, de seguro es esta. Pasé casi 30 años de mi vida intentando encontrar entre universidades y libros el futuro que me esperaba.
Y el futuro me encontró a mi luego de casi 3 carreras universitarias, de la mano de otro náufrago más que buscaba su destino en un aula del cuarto piso de la carrera de periodismo. Obnubilada de amor (como suele pasarle a las personas que lo buscan por años hasta que asumen su vejez en soledad), pestañeé un segundo. Y al abrir mis ojos de nuevo, ya me encontraba sentada en una lona vendiendo tarjetas pintadas a mano en Parque Centenario, tomando mate y leyendo apuntes. No podría explicar el mágico hechizo que me embrujó, pero por suerte mi amor fue embrujado también. Y en un puestito artesanal de mi barrio, donde vendíamos cuadritos de cerámica cuando salíamos de la facu, descubrí que en el puesto de al lado un pibe vendía unos muñequitos muy parecidos a los que yo imaginaba cuando mi padre me contaba sus mágicas historias luego de la cena.
Una tarde, mientras yo pintaba cuadritos y mi amor los barnizaba, tomamos un paquete de crealina (sí, la que uno usaba en el jardín de infantes) y entre los dos moldeamos algo que llamamos duende. Aunque me pese el orgullo, debo confesar que él lo moldeó más (y mejor) que yo, pero sólo será una anécdota que me hará intentarlo mejor al día siguiente. Y al otro, y al otro, y espero que también mañana, y pasado, lo siga intentando.

Fue mucho sacrificio terminar de cursar la facultad con ya un localcito abierto a pocas cuadras. Nos juntábamos alrededor del mostrador a estudiar historia con nuestros compañeros, a la vez que atendíamos a los escasos clientes.
Cuando terminó ese loco año, no tuvimos nada que decidir. No nos preguntamos jamás qué hacer, sino más bien cómo. Los duendes nos conquistaron el alma mes a mes, y hasta se nos hizo costumbre salir, como cualquier pareja de novios sale, a tomar algo con un libro de duendes bajo el brazo. Y leer, y conocer, e investigar, y debatir, y seguir soñando.
Nos mudamos a un mejor y más grande local en el Palermo viejo que ahora se llama Soho. Y los duendes se multiplicaron por miles. Días y noches, mates y cafés, veranos e inviernos fueron testigos de nuestro paciente aprendizaje. Y cada nuevo libro, regalo de aniversario o cumpleaños, fue la inspiración necesaria para encontrar ese detalle en el rostro que los hiciera únicos.

Y fue definitivo: nuestra vida ya no tenía sentido sin nuestros duendes. Dicen que el amor le cambia a uno la vida, y yo no sé si fue mi amor o los duendes los que me cambiaron primero, o la suma de uno fu
e consecuencia de lo otro. Pero sin duda me conquistaron por completo, mi novio y mis amigos pequeñitos. Y no me refiero sólo a una carrera o a un trabajo. Sino en una manera de sentir la vida, de respetar lo que nos rodea, de ver el mundo como si estuviera de estreno.

Después de tres años de intentar regalarle al apurado capitalino (como alguna vez lo fuimos) un agujerito de armonía entre el cemento, nuestros duendes y nosotros armamos las valijas y nos fuimos a inventar nuestro rincón en el mundo subiendo una rampa de Mar de las Pampas, donde por tres años encontramos inspiración constante e infinita entre sus bosques. Y, creyendo que el nombre de nuestro local es la metáfora de aquello que aspiramos, esperamos tanto nosotros como el que lea, poder convertir en un Tir na n´ög cada pedacito de este mundo por el que dejemos nuestra hu
ella.

Aunque tal vez aún no haya podido explicar lo que deseo, mi intento no es más que el intento de compartir con las personas más importantes (quienes quieren, elogian o adoptan los seres que mi corazón y el de mi novio imaginan), lo que ellos significan en mi vida. El motivo de mi niñez eterna, de mi esperanza intacta por imaginarme un mundo mucho más bonito, de mi orgullosa inocencia de asegurar que en la naturaleza humana sólo existe el amor, de mi manía por querer convencer a los hombres que pueden dar mucho más de sí mismos, de la seguridad de entender que cuando me permití creer me convertí en una mejor persona. Y de la dicha inmensa que llena mi alma cuando puedo ver el brillo en los ojos de un niño, y sobre todo un no tan niño, al encontrarse con la posibilidad de seguir soñando.

Y puede que nuestra vida no esté precisamente cargada de lujos, que nuestras más románticas noches signifiquen compartir un mate mientras intentamos darle vida a un ser pequeñito, que ya no importe nuestro vestuario, o nuestro auto, o la suma de las ventas del mes.
Que esto no se parezca en nada a lo que uno necesita cuando se imagina una vida confortable y segura.
Pero los sueños que me regala la magia de mi amor… la magia de creer, se los aseguro, no la cambiaría por nada de este mundo!

Decorando el taller

 
 Anduvimos de decoradores!!!

Toda persona sabe que la mejor manera de hacer las cosas bien, es mantener el orden y la limpieza en el lugar de trabajo... Pero un artesano... Tiene que ponerle magia!!!

Así que agarré la puerta del placard y le hicimos un paisajito. Un río que corre. Algunos pinos. Un cielo celeste, azul, violeta, naranja... Y un detallecito hadístico en el farolito que cuelga. La pregunta es... como hicieron para colgarlo allá arriba?!?!?!

 

Probamos tantas técnicas juntas para que el cielo saliera como queríamos... que ensuciamos cuanto objeto encontramos: bollos de papel, algodón, gasa, esponja, trapos, dedos... hasta que dimos con el material perfecto para darle el efecto: el borrador del pizzarón!!!!!!!

A la inspiración no le pidan explicaciones. Ahora habrá que comprar otro borrador, o conformarse con un trapo húmedo.
 Pero no me digan que ese cielo no valió la pena!
 
Espero les guste!
                  
Y, cuando el trabajo los agovie, los invito a pasear por la ladera de mi río de "puerta".
                           
Tal vez bajo la sombra del pino más lejano podamos tomarnos unos mates...

Alas de Hada

Existe gran variedad de materiales para realizar alas en el mercado, incluso se pueden conseguir hechas. Pero queremos mostrarles ideas sencillas y económicas de poder realizar alas de diferentes estilos. Lo importante es el trabajo que hagas de esas alas, los diseños que formes. Si querés podés ayudarte buscando fotografías de mariposas para imitar formas y colores.


Acetato

Se consigue en cualquier librería. Vienen de todos los colores (aunque para muchos de ellos vas a tener que encontrar una librería importante que te ofrezca variedad). Te conviene siempre hacer las dos alas juntas, para así adosarlas a la espalda del hada de manera más sencilla. Entonces tendrías que doblar el acetato y así marcar la forma del ala en uno de sus lados. Recortás y, cuando lo abras, tendrás las dos alas juntas e idénticas. Como con casi todos los materiales, podés jugar sin límites una vez que tengas las formas recortadas. Esta es la parte más divertida! Podés hacer marcas con una esteca, o birome que no escriba, o cualquier objeto con punta. Podés darle calor en determinados sectores para ablandar el acetato y modelarlo a gusto (pero probá despacio la cantidad de calor que le das). Podés darle color y brillo con plasticola con gibré, o si querés que sea más resistente, esmalte para uñas. Hasta existen algunos muy económicos que tienen brillos en su interior y quedan fabulosos! Y para colocar las alas, simplemente dejale un pequeño orificio en la espalda del hada cuando la hacés, y una vez seca, colocás las alas y las cubrís con un firulete en porcelana o directamente con el cabello si va a ser largo.
No hace falta comprar nada para darle un toque original.
En general, los mejores elementos están en tu casa!

Alternativas para el acetato
Otras opciones con las que podés hacer el mismo tipo de alas, pero con materiales que tenés en tu casa, son radiografías o botellas de bebida transparentes. Para este último caso vas a tener que recortar con un cutter las dos alas juntas e iguales, ya que no tenés la posibilidad de doblarlas. Buscá las posibilidades. Hay botellas que están texturadas, lo que le puede dar una gracia muy particular a tu hada. Y de paso, reciclamos!


Tul

Si tu hada va a ser infantil o naif, el tul es una de las mejores alternativas. Se compra en cualquier casa de telas, y hasta existen tules que poseen brillos, como piedritas incrustadas en el tejido. Lo práctico de este material es que no se deshilacha, por lo que podés cortar formas a gusto sin necesidad de mayor trabajo que el de pegarlas con pegamento universal o pistola encoladora. Tené en cuenta que el tul crea un efecto transparente, así que siempre colocalo doble o incluso triple. Otra manera de utilizar el tul para las alas que se puso muy de moda en este tiempo es crear dos círculos de alambre galvanizado (o alambres de color que venden en las artísticas), y recubrirlo con tul, tirando del extremo del inicio del ala y sujetándolo con varias vueltas de hilo. Es cuestión de estilos, en lo personal mucho no me agrada ya que quedan demasiado estáticas, y me gusta imaginar las alas no geométricas sino irregulares. Para darle una terminación, el tul podés pintarlo (tené en cuenta que mucho no se va a notar poque es un tejido calado), darle brillos o bordarle canutillos.


Plumas
Sencillas como las alas de pluma no hay, pero no por eso dejan de ser vistosas. El truco es incrustarlas en la porcelana cuando todavía está fresca y... buscar de entre las miles de plumas que existen en el mercado!!! Vas a encontrar gran variedad de tamaños, todos los colores que se te ocurran, e incluso plumas super originales naturales con matices de colores increíbles.




Tela y alambre

Esta es una de las alas más difíciles, pero también más atractiva y original. Yo utilizo tela de voile, la clásica tela de cortinas, porque es semitransparente y tiene mucha volatilidad, pero buscá en tu cajón de cosas que guardás por las dudas (todos tenemos un cajón así, en nuestro caso es toda una habitación!), o en una retacería algo que te inspire. Cortá dos alambres bien finos del largo que quieras que tengan las alas. Y, con recortes de tela, andá armando tu ala pedazo por pedazo, pegando un extremo del lado inverso del alambre y dándolo vuelta para que no se note. Luego podés pintarla con pintura de tela o incluso acrílicos, darle brillo, tornazolarla, etc. Lo más interesante de estas alas es que tienen movilidad una vez colocadas.



Porcelana
Ahora sí a usar la creatividad más que nunca! Aunque dé más trabajo, y haya que tener la paciencia de esperar que sequen para colocarlas, pintarlas, decorarlas y demás. Pero las posibilidades son infinitas.
Podés hacer desde dos redondelitos sencillos, para después colorearles el centro, pintarle estrellas, firuletes, etc., ideal para haditas infantiles.
También podés darles estilo y jugar con estecas y colores al armar tu ala. Matizar los colores de porcelana entre sí. Recortar los bordes con una tijera con forma. Agregarle canutillos, bolas de acrílico, perlas, etc. Marcarle costuras, pintas, hasta dibujar en ellas hundiendo la porcelana con un palillo.

Y si te animás un poquito más, podés crear alas super profesionales usando como base un alambre y tu propio estilo! Incluso idea tus alas múltiples, es decir, dos o tres alas de cada extremo. El alambre te va a permitir sostener capas de porcelanas muy finas, y así poder crear las alas mucho más volátiles.
Algunos consejos para hacerla más especial: buscá la posibilidad de dejar algo de alambre en el extremo, así podrás enroscarlo o colocarle abalorios. Podés matizar diferentes colores de porcelana mezclándolos entre sí pero sin amasarlos tanto como para que se conviertan en un solo color. Podés pintarlas con oleos o acrílicos, buscá en una artística la variedad de materiales que existen: pintura tridimensional, tornasoladas, con gibré, fluor, etc. Podés calarlas marcando diseños. Y podés agregarles cualquier objeto pequeñito que encuentres: mostacillas, plumas, perlas, tela, hilos, o restos de alguna bijouteria que se te haya roto.